viernes, 11 de septiembre de 2015

Lorca, "El Chato" y las misiones pedagógicas de la 2ª República

La compañía de teatro "La Barraca" de Federico García Lorca fue una de las secciones más relevantes de las misiones pedagócias de la 2ª República. El periodista Jaime Menéndez "El Chato" colaboró en todo aquel proceso especialmente divulgándolo en los Estado Unidos.

"El Chato" y Lorca, entre otros amigos, en el homenaje a Rafel Alberti, celebrado, en el Café Nacional de Madrid, en 1936. Foto digitalizada por Agencia Febus.
La Barraca

Sin duda, La Barraca, el grupo de teatro universitario, dirigido por Federico García Lorca y Eduardo Ugarte, que formó parte de las Misiones Pedagógicas del Gobierno de la 2ª República, es la parte más conocida de aquel movimiento cultural sin embargo otros aspectos han quedado más olvidados. Jaime Menéndez "El Chato" fue uno de los periodistas que colaboraron en todo aquel proceso particularmente en su divulgación no solo en España si no también en los Estados Unidos de América. Toda la información que aparece en este artículo forma parte de un reportaje que el mencionado periodista publicó, en 1934, en la revista norteamericana The Spanish Revue, dirigida por la gran hispanista Barbara Matulka, y donde colaboraban los mejores especialistas en cuestiones hispánicas de aquella época.

La revista americana The Spanish Revue donde colaboraba Jaime Menéndez "El Chato". Foto digitalizada Agencia Febus.


La primera Misión comenzó en diciembre de 1931

La primera Misión Pedagógica llegó a Ayllón, en la provincia de Segovia, en diciembre de 1931. Allí anduvo ocho días. La misma estaba integrada por profesores, estudiantes y operadores de cinematógrafo. En julio de 1933 las Misiones ya habían visitado un total de 158 pueblos diseminados por 19 provincias de la geografía española. Se crearon delegaciones en León, Segovia y Lérida. Hasta la mencionada fecha de julio de 1933 el presupuesto de las mismas ascendía a 700.000 pesetas de la época, funcionando un total de 34 misiones, compuestas de profesores, periodistas, catedráticos, médicos, grupos de teatro como La Barraca Teatro y Coro del Pueblo, etc, además, se distribuyeron 2.340 bibliotecas; fueron más de 240.000 repartidos.

Museo, fotografías, fonografía y cinematografía

Una parte fundamental de las Misiones Pedagógicas era el llamado Museo Circulante de Arte, con numerosas reproducciones de cuadros fáciles de comprender para las gentes sencillas y gran cantidad de fotografías que se distribuían entre los asistentes. Tres de las actividades que más éxito tenían eran las sesiones de fonografía, radio y cinematografía. Sin duda, eran toda una novedad para los habitantes de los pueblos que recibían la visita de las mencionadas Misiones Pedagógicas.

Cartel de La Barraca en la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión 2015. Foto Agencia Febus.
Anécdotas muy curiosas

Las visitas de las Misiones Pedagógicas dieron lugar a que se desarrollasen anécdotas muy curiosas. Por ejemplo, cuando daban comienzo las sesiones de fonógrafo, nunca se había visto nada igual, los niños más ingenuos, se acercaban con timidez, poco a poco, iban tomando alguna confianza con el personal, hasta que alguno preguntaba:
“¿Dónde está escondido el que canta?”
Otro incidente agradable ocurrió en un pueblo de la provincia de Toledo cuando uno de los profesores que estaba recitando una poesía de Enrique Mesa, uno de los mejores poetas españoles pero poco conocido, se quedó asombrado al escuchar el grito entusiasta de un mozo del pueblo:
“¡Viva el poeta de Castilla!”
Otros muchos, al ojear diferentes libros de las bibliotecas de las misiones, solicitaban que se les enseñasen a leer.

La misión pedagócica de la República se mantuvo durante la guerra especialmente en los frentes mediante el envío de libros. Foto Albero y Segovia, digitalizada por Agencia Febus.

Objetivo de las Misiones Pedagógicas

Realmente las Misiones Pedagógicas eran unas escuelas ambulantes que iban de pueblo en pueblo. Pero una escuela donde no había libros de matrícula, donde a nadie se le ponía de rodillas, donde nadie aprendía con lágrimas. Lo esencial era enseñar y divertir a la gente al mismo tiempo, estimulando el interés, llevando una concepción de España, con sus ciudades, ríos, monumentos, arquitectura, mares, etc, enseñando la forma de vida de los habitantes de las grandes ciudades. En definitiva hacer ciudadanos del Estado a aquellos hombres, mujeres y niños que vivían en 1931 como en el sigo XVIII: aislados, retraídos e ignorantes. Sin duda, las Misiones Pedagógicas que contaron con intelectuales de la talla de Federico García Lorca, Luis Cernuda, Alejandor Casona o Jaime Menéndez "El Chato", supusieron una verdadera revolución cultural ilustrada para la llamada España Profunda

1 comentario:

  1. Gran proyecto sin duda, desgraciadamente fue poco el tiempo en el que pudo desarrollar su benéfica labor. A la sociedad española de la época le esperaba un convulso cambio del cual saldría dañada.

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