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lunes, 5 de agosto de 2019

Homenaje a Federico García Lorca


www.agenciafebus.com

Vídeo de la presentación del homenaje a Federico García Lorca que tendrá lugar el 31 de agosto de 2019 en la Plaza de Santa Ana de Madrid. Organiza Juan Pablo Girón, Francisco Heras y diversos colectivos políticos y sociales.

jueves, 18 de julio de 2019

La Venezuela de los años 50 de Jaime Menéndez, "El Chato"





Vamos a recuperar algunos de los artículos que el insigne periodista y escritor Jaime Menéndez, “El Chato”, publicó en los años 50 en el diario “España” de Tánger sobre el desarrollo económico y social de la Venezuela de entonces.
En aquellos momentos el periodista asturiano estaba residiendo en Tánger cuando era ciudad internacional, lugar donde recalaron miles republicanos españoles huyendo de la represión del régimen franquista. Justo en 1953 fue contratado, debido a su enorme prestigio como especialista en política internacional, por el gobierno venezolano que quería difundir fuera de sus fronteras las políticas sociales y económicas del gobierno.
Antes de transcribir los artículos es de justicia recordar los trazos más emblemáticos de la vida del mencionado autor.


La prensa venezolana de 1953 recogió la llegada de Jaime Menéndez, "El Chato". Archivo Agencia Febus.

Jaime Menéndez, "El Chato" (Sobrerriba,Cornellana, Salas 1901- Madrid 1969), fue primer español redactor de "The New York Times", el primer asturiano que dirigió el diario "La Prensa" de Nueva York, socio fundador en 1931 de la Alianza Republicana de Españoles en Nueva York.


En 1932, ya en Madrid, fue corresponsal de la NANA (North American Newspaper Alliance),
redactor de "Leviatán", de "Política", de "Estampa" y otras ilustres publicaciones de la época, director del diario "El Sol", presidente de la asociación de la prensa de Madrid durante la guerra civil española.


Fue autor de varios libros, entre ellos: "Vísperas de Catástrofe", "Alemania en Pie" o "The Jail".
Al finalizar la guerra civil española fue hecho prisionero y anduvo por varios campos de concentración en la España de Franco y otros centros de reclusión.
En 1944 tras salir de la cárcel fue pionero de la lucha antifranquista desde sus atalayas de la embajada de EE.UU. en Madrid, en el exilio de Tánger (1946 a 1957) como puntal del diario "España" y de nuevo en Madrid desde 1957 hasta su fallecimiento en publicaciones como la revista "Mundo", Destino" o "Política Internacional", en sus famosas tertulias de Casa Labra o en sus actividades secretas en células clandestinas.

Carta de 1948 del Presidente de Venezuela a Jaime Menéndez, "El Chato". Archivo Agencia Febus.

Ya sin dilación presentamos los mencionados artículos.

Primer Artículo, publicado el 29 de enero de 1954 en el diario España de Tánger

Venezuela: el renacer de una nación

La obra de un gobierno que tiene prisa

Un largo sistema de valles alto en el espolón que arranca del tronco de la cordillera andina y se extiende en dirección oeste -con una clara desviación primero hacia el Norte, abriéndose a tiempo que avanza en una serie de sierras paralelas- por las proximidades de la costa septentrional suramericana, yendo a caer sus últimas estribaciones en las bajas llanuras cenagosas y de exhuberante vegetación del delta del Orinoco. Es un sistema que brinda un ancho y amplio panorama para los cultivos y el fecundo aprovechamiento de un ambiente climático que no es tórrido a pesar de encontrarse enclavado dentro de la zona tropical. La elevación del suelo -que no alcanza extremos que hacen la vida incómoda incluso para las gentes acostumbradas a niveles aproximados a los del mar- y los movimientos periódicos de los vientos moderan y suavizan constantemente la temperatura, al tiempo que la abundancia de agua, la feracidad del suelo y la verticalidad de los rayos del sol dan a la tierra una exuberancia que se traduce a grandes ratos en una densa, impenetrable casi, vegetación ecuatorial.
Acá y allá, en pequeños trozos dispersos dispersos por el ancho por el ancho mapa venezolano, donde quiera que se presenta a la vista de una zona cultivada, la generosidad del suelo se traduce en cosechas ininterrumpidas con solo tres o cuatro meses cuando más entre siembra y siembra; tres o cuatro y hasta cinco cosechas anuales, algo que da a la tierra la rítmica regularidad productiva de un procedimiento industrializado. La producción de cereales, de frutas, de verduras -de muchas cosas típicas incluso de las zonas templadas, a veces hasta de las frías, como el maíz, las alubias, la escarola, etc.- es prácticamente constante. La vida del campesino no tiene aquí semejanza alguna con la del hombre -y la mujer- doblando de sol a sol sobre la tierra dura a lo largo de la superficie de Europa o Asia, empezando en una agotadora lucha con la naturaleza hosca y mezquina la mayoría de las veces, tan hostil que da la sensación de estar ya cansada de colaborar con el esfuerzo del campesino. Y poniendo además en la empresa horas sin fin como las de aquel bracero que hablaba con aire de candorosa resignación de jornadas de ocho horas seguidas:
-Ocho horas hasta el mediodía -explicó enseguida- y otras ocho horas después de las doce.
Esta serie de artículos fueron escritos por Jaime Menéndez, “El Chato”, el primer español redactor de “The New York Times”, en 1953 cuando fue contratado por el gobierno venezolano para difundir el desarrollo de Venezuela entonces ostentaba el cargo del subdirector del diario “España” en su exilio de Tánger.
Aquí, en Venezuela, los mayores elementos de resistencia a que tiene que hacer frente el campesino son dos: la propia fecundidad del suelo que tiende a desbordarse por todas partes, y la limitación -o ausencia- de las vías de comunicación que pongan en contacto su fábrica de productos agrícolas con los centros de población donde se encuentran los mercados de consumo. Uno y otro, sin embargo, están siendo dominados con rapidez.  El primero con el recurso creciente a la moderna maquinaria agrícola y los abundantes y baratos productos químicos que facilitan extraordinariamente la labor de limpieza y saneamiento de la selva. El segundo, gracias a la prisa con que se van extendiendo por el interior las grandes carreteras que son ya recorridas sin cesar por los motores de los camiones impulsados por un combustible de tal baratura que apenas si figura como factor alguno en un presupuesto de gastos. Diez litros de gasolina por un Bolivar, moneda que en Venezuela tiene un valor aproximado al de una peseta en España. Aun en los términos de la Bolsa de Cambios -en los términos que convierten el Bolivar en la moneda más del mundo, pero que no son de ningún modo aquellos a los cuales se ajusta la vida de un país- la gasolina seguiría siendo en Venezuela increíblemente barata: poco más de una peseta el litro.
Se piensa en muchas cosas al contemplar este panorama privilegiado. Se piensa, por ejemplo,  en lo que escribieron hace siglos, Alejandro Humbolt y Aimé Bonpland, en su “Relato personal de los viajes a las regiones equinocciales del Nuevo Continente”, después de contemplar las cantidades de cosas que salían, algunas de ellas espontáneamente,  de tierras como estas de Venezuela, tantas que aquellos tiempos remotos de pequeñas zonas cultivadas salía todo lo necesario para el sostenimiento de poblaciones de una densidad relativamente alta.
“Podríamos vernos sorprendidos -decía Humbolt- por la pequeña extensión de estas zonas cultivadas si no recordásemos que un acre -40 áreas- plantado de plátanos rinde casi veinte veces tanto alimento como el mismo espacio sembrado de cereales. En Europa, nuestros granos alimenticios, el trigo, la cebada, el centeno, cubren varias extensiones de tierra; y en general las tierras de cultivo se tocan unas con otras dondequiera que los habitantes viven de los cereales. No es igual en la zona tórrida… Una inmensa población se encuentra con una alimentación abundante en un reducido espacio cubierto de plátanos, papayas, ñames y maíz. La situación aislada de las chozas dispersas entre la selva apunta al viajero a la fecundidad de la naturaleza y a menudo un trozo muy pequeño de tierra cultivada es suficiente para… varias familias”. Esto era verdad hace cientos de años y continúa siéndolo hoy en todas esas vastas extensiones que no han sido tocadas aún por las muchas y abundantes  manifestaciones de una prosperidad tan fabulosa que ha convertido a Venezuela en uno de los grandes países importadores del mundo, a pesar de lo reducido de su población, sólo seis o siete millones de habitantes concentrados en su mayoría en ciudades como Caracas, Maracaibo, Barquisimeto, Valencia, Barcelona y algunas más, o esparcidos el resto  por la inmensidad de un país de una y media veces la dimensión de España.
Se piensa en esto y se piensa en las vías de comunicaciones, en las carreteras que ya se están construyendo y en los ferrocarriles también -algunos, asimismo, en construcción- que uno se imagina que podrían tener aún un gran futuro en Venezuela, particularmente en nuestra era de locomotoras eléctricas atravesando un país salpicado de grandes saltos de agua de inmensas posibilidades o de locomotoras Diesel movidas por los derivados del petróleo, algo que ocupa, es verdad, un lugar destacado en los planes gubernamentales para el mañana. Pero la gran realidad del momento se encuentra en las anchas y firmes carreteras que van dejando asequibles, cruzando y entrelazando el país, inagotables recursos del interior, los campos todavía en una espera de siglos de las caricias del agricultor; los yacimientos del subsuelo, que con frecuencia saltan a la superficie con insinuante coquetonería, como el fantástico Cerro Bolívar y docenas más como él, henchidos hasta reventar de masas informes de mineral de hierro de increíble riqueza; o de las selvas interminables, selvas de las más finas, duras y codiciadas maderas ecuatoriales en rebosante abundancia. Y quedarían todavía las posibilidades prácticamente ilimitadas de la energía hidroeléctrica, los pastos de infinitas dimensiones de los Llanos, en un tiempo tan famosos por sus ganados como por sus llaneros, o las perspectivas tentadoras de una vasta y canalizable red de comunicaciones fluviales.
En estos días en que tanto se habla por el mundo de ayudas técnicas, del Punto Cuatro y de otras cosas por el estilo no deja de tener significación el empeño puesto por el Gobierno venezolano, ya desde el año 1949, en busca de alguna solución al problema esbozado por la rápida transición de la economía nacional de la fase agrícola y ganadera y que caracterizaron durante siglos a un estado de semi-industrialización, dominado en un principio -y todavía- por el tremendo desarrollo de las explotaciones petrolíferas y el que ahora se inicia en creciente escala del mineral de hierro. Esto ha sido la causa de que se produjese una gran corriente del campo hacia la región de Maracaibo y otras donde ha ido creciendo con tal rapidez la industria del petróleo que es hoy Venezuela el segundo país del mundo entre los productores de este combustible, un auténtico río de oro negro que ha ejercido una poderosa influencia en el crecimiento de la economía nacional.
En 1949 fue creado el Instituto Agrario Nacional con un capital de 35.000.000 de dólares, para estimular la producción agrícola y ganadera que había perdido mucho terreno o había llegado prácticamente a la extinción. Y lo realizado desde entonces tiene dimensiones auténticamente representativas del esfuerzo sistemático e inteligente y previsor del Gobierno por llevar a cabo el programa que se ha venido a conocer  con la significativa expresión de “sembrar el petróleo”, de dedicar una porción -esta no es más que una de sus muchas fases- considerable de los ingresos que llegan al país a la creación de condiciones que aseguren un alto nivel de vida para una población creciente asentada sobre los firmes cimientos de una gran diversificación, tanto agrícola como  industrial.
Hay en el país ya veinticinco colonias agrícolas, creadas bajo los auspicios del Instituto Agrario Nacional, que son, como la de Turen o la de la Chirgua, una clara demostración de lo que se ha hecho en tan poco tiempo y de lo que se puede hacer hasta que Venezuela alcance no solo un grado de autosuficiencia en la mayor parte de los productos del campo, sino que acabe convirtiéndose también en un país fuertemente exportador, como ya lo fue en otros tiempos, de cacao, café, azúcar, algodón, ganado, etc. En los dos primeros años, la cosecha de patatas en la colonia de Chirgua, prácticamente el único sitio de Venezuela para la cosecha de este tubérculo, hasta fecha reciente artículo casi exclusivamente de importación, se ha duplicado con exceso, llegando en tan corto espacio de tiempo a unas 12.000 toneladas. Y en la Turen, en el Estado de Portuguesa, a unos 500 kilómetros de Caracas, especializada en maíz, alubias, arroz y algunas cosas más, el rendimiento de las cosechas sube, asimismo, con sorprendente rapidez, alcanzando cuando solo contaba un año de existencia productora unas 4.500 toneladas de maíz, 800 de alubias y 300 de arroz.  Y esto después de tener en cuenta que casi todo el tiempo inicial había sido dedicado necesariamente a despejar la mayor parte de las 20.000 hectáreas de la colonia, de las cuales ha sido sometida a cultivo alrededor de la mitad, a la apertura de más de 300 kilómetros de canales de riego y desagüe, de casi otros 200 de carreteras y caminos y otras tareas análogas. El clima y la feracidad del suelo son aportaciones de la mayor importancia, sin duda, pero que de nada servirían sin una política previsora que va gradualmente creando condiciones sumamente favorables para el aprovechamiento de lo que este suelo es susceptible de rendir.
Son también las colonias agrícolas un experimento notable de tipo social, encontrándose en ellas una rica diversidad de gentes que van dando a Venezuela todas las características de otro “melting pot”, un crisol en el que se van fusionando razas y pueblos para cristalizar en aquello con que soñó Bolívar, digno predecesor, por el genio no menos que por la visión profética, de los hombres que hoy van plasmando con su obra un cuadro en el que se vislumbra claramente la vida de un pueblo nuevo y vigoroso. En la colonia de Turen, por ejemplo, hay ya más de 400 familias de las cuales casi la mitad son de venezolanas y el resto por orden de cuantía numérica, italianas, alemanas, españolas, húngaras, polacas, austriacas, belgas, canadienses, colombianas, etc.
Para el desarrollo de esta labor, el Gobierno ha formulado una política concreta de la cual forma parte la inmigración familias auténticamente campesinas, cuyos puntos esenciales son:

1  -  Concesión de ayuda a todos los campesinos.
2  -  Los extranjeros gozarán de los mismos derechos que los ciudadanos del país.
3 -  Eficaz y activa ayuda gubernamental con programas de construcción de carreteras, electrificación rural y sistemas de riego para la temporada seca, con frecuencia mediante la perforación de pozos.
4 - Una cuota de inmigración de 400 familias por mes, de no menos de tres personas por familia, sometidas, tanto en Europa como a su llegada a Venezuela, a pruebas, dirigidas por peritos agrícolas, que demuestren que se tratan realmente de campesinos.
5 -  Un amplio programa sanitario de inmunización contra las enfermedades tropicales.
6 -   Orientación a cargo de técnicos gubernamentales en las tareas y métodos de cultivo.

Uno de los mayores alicientes del programa de desarrollo agrícola consiste en la concesión  de amplios créditos, a un interés muy bajo -el 2 por ciento- y por un periodo de 25 años, que puede ser de hasta 4.000 dólares para la construcción de la casa y de 240 dólares para la compra de cada acre de tierra; junto con otro de hasta 6.000 dólares para equipo y aperos de labranza, y uno más de 5.000 dólares para hacer frente a las necesidades de la vida mientras la finca -en general de unas dimensiones que oscilan entre las 250 y las 400 hectáreas- empiece a producir. Estos dos últimos créditos son concedidos a plazos más cortos que los dos primeros, pero unos y otros son pagaderos por medio de la venta de los productos del campo, los cuales, además, gozan de la protección oficial que garantiza su venta a precios remunerativos, con el propósito de que el programa resulte más atrayente y esté rodeado de las mayores seguridades de éxito.

Dedicatoria de Rómulo Gallegos a Jaime Menéndez. "El Chato". Archivo Agencia Febus.


Segundo Artículo, publicado el 4 de febrero de 1954 en el diario “España” de Tánger

Venezuela: el renacer de una nación

El hallazgo de lo inesperado, Píritu

Al asomarse a tierras de Venezuela se encuentra uno como mejor bagaje con una imaginación en la que del verde de la selva se van desgranando los hilos para ir tejiendo paisajes de una frondosidad inasequible. Y para pensar también enseguida en que más allá, acaso con la sola finalidad de quebrar tanta exhuberante monotonía, esté el mar sin fin de una hierba muy alta y apretada, salpicada de extraños cactus, de Los Llanos, de esos Llanos de los cuales han salido páginas de singular belleza y majestuosa grandiosidad que bastarían por sí solas para asegurar al país de su posesión un buen sitio en las bibliotecas donde se guardan con esmero las mejores piezas de la buena literatura universal. Para volver después a la selva, más apretada todavía, más impresionantemente sobrecogedora. Es lo que uno se imagina por lo poco que todavía ha visto mezclado con las impresiones que se quedan de lo que se ha leído.
Resulta difícil, casi imposible comprender bien cómo un panorama así ha podido ser penetrado y más aún colonizado con algunas características de permanencia en los días de los barcos de vela y el caballo como medios casi únicos de transporte y cuando los problemas de la demografía y las complicaciones de la vida, hoy tan impaciente, no deberían ni de haberse esbozado siquiera. Ya se advierte, apenas puesto el pie en tierras venezolanas, el grande y abnegado  esfuerzo y  el alto costo necesarios para la obra que ahora se está haciendo  en este desbordante y absorbente fenómeno del renacer  de una nación, para dotar al país de las condiciones básicas que faciliten el rápido desarrollo de la población  -la propia que crece por los procedimientos naturales ayudados por la fecunda labor sanitaria, económica y cultural del Gobierno- y una eficaz y previsora política de inmigración. Pero apenas si se han andado unos kilómetros hacia el interior, desde un punto cualquiera de la costa, cuando se tropieza uno con unos motivos de tan fuerte asombro, y de tanta originalidad también para estas tierras, como los que van dejando al descubierto algunos de los detalles de la labor permanente de la colonización española, hoy por nadie tan apreciada como por los propios venezolanos.
Que en Caracas -y en otras ciudades también- haya huellas claras y en abundancia de siglos de influencia española, poco tendría de extraño. Fue fundada por españoles y sede durante siglos -la mayor parte todavía de su existencia- de gobernadores y capitanes generales que dejaron calcado en el trazado de sus calles, el bordado de sus verjas bien acicaladas, la monumental línea de sus edificios públicos, la rectangularidad de sus plazas sombreadas por hermosos árboles, el marchamo de una personalidad trasplantada de otras tierras y otros climas. Pero que aquí y allá, como joyas engarzadas en el marco de la selva ecuatorial, se encuentran pueblos como el de Píritu -uno se imagina en seguida que por alguna extraña acción del nuevo ambiente, un ambiente que necesariamente tuvo alguna vez que ser hostil, habría llegado a perder. Quién sabe cuándo, una sílaba, quedándose en algo que quiere ser autóctono- que parecen haber sido trasplantados del todo, sin dejar atrás los techos de rojizas tejas y las calles empedadas, desde la sobria, adusta paramera de un panorama extremeño, es esto algo que ciertamente cuesta trabajo y esfuerzo para llegar a comprenderlo bien. Incluso después de haberlo mirado muchas veces.
Píritu apenas hubiera podido nacer de otra manera, a manos del obispo de Puerto Rico llegó un día -hace 302 años- una solicitud en la pedía su intervención con el propósito de obtener del rey Felipe IV una real cédula para que fuesen asignados algunos padres franciscanos a la tarea de ir ganando a los indígenas por medios pacíficos, no por acción de las armas, que no se encontraban bien a la vista estaba, dando mayores resultados. Era una solicitud que llamó mucho la atención.
“… Lo primero -decía- que vengan a esas tierras seis u ocho frailes de San Francisco, a los cuales yo enseñaré la lengua de estos naturales de muy buena gana y les daré suficientes medios para que puedan ser doctrineros y los reduzcan a Nuestra Santa Fe Católica; y los enseñaré por un abecedario, que para ellos haré y les asistiré de noche y día hasta ponerlos capaces con el favor de Dios…”
Era la respetuosa solicitud de un soldado, no de un misionero, que acabo siendo atendida al salir de Sevilla para Cumaná los frailes, ocho, que a poco fundaron, en 1656, Píritu.
Así empezó el pueblo dominado por una iglesia, en la explanada de una elevación del suelo un poco hacia un lado, uno de los treinta, generosamente contados, que fueron fundados por sólo los monjes franciscanos a lo largo y ancho de una región que va desde el Unare al Orinoco. Una iglesia que se empezó a construir, con línea severa y ancha base, cuando el pueblo era muy joven todavía y que allí sigue, testimonio elocuente y silencioso de la Historia que ha pasado por estas tierras, con su tejado rojo, con su recio campanario de muros de sobria piedra enjabelgada, de unas paredes tan sencillas como el hábito y las austeras costumbres de sus fundadores y sus constructores, y, dentro, en el altar mayor, con un sorprendente retablo de tres cuerpos unidos por columnas salomónica talladas con motivos florales y anchas hojas que van subiendo en airosa espiral armónica. Varían los motivos decorativos en los tres cuerpos de que se compone, en estado de magnifica conservación, pero no la armonía del conjunto. Cinco nichos, tres en el cuerpo central, en el medio para la imagen de Nuestra Señora de la Concepción de Píritu; uno en el superior, para el niño Jesús, que se va estrechando en el arco de la elaborada talla circular, y dos en el de abajo, reservando el puesto de honor, el lugar central, para un tabernáculo que es considerado como una de los mejores que el arte barroco dejó en Venezuela.
Llegar a la iglesia de Píritu, por una calle empedrada en la que bien a lo vivo están las influencias y las pisadas de una historia que tardó siglos en hacerse, es una experiencia única por estas latitudes del mundo. Y más todavía cuando en los oídos pulsan con acentos de estremecimiento los ecos de la fiebre transformadora que en Caracas está levantando el pavimento de viejas calles, demoliendo edificios, trazando espaciosas avenidas y levantando rascacielos con tanta prisa como si esta generación de gobernantes y gobernados por igual tuviese la sensación de que apenas le quedaba un día para dejar una huella clara y honda de su paso por los caminos de la vida. Aquí en Píritu, todo es diferente: quietud, sosiego y una serenidad de siglos. Aquí, la historia, toda ella, está ya hecha.
Sólo queda sitio y tiempo para la contemplación, para sentirse uno extasiado viendo la herencia que por aquí dejaron unos hombres más fuertes que toda la imponente abrumadora fuerza de un paisaje fantásticamente agreste.
Todo aquí, el convento, el depósito de aguas, los almacenes,  fue construido con espíritu de generosidad y grandeza, como de gentes que trabajan para el futuro. Hay algunas cosas en las que el tiempo se ha entretenido mordiendo con fuerza, hasta ir desgranando muros, abatiendo techos, como en la fragua, a tiro de piedra de la iglesia. Pero hay otras, las fundamentales, que tienen todavía siglos por delante, como el propio país en el que se encuentran, como la misma influencia de que son testigos, y que hoy mismo, cuando Venezuela está pasando por la más significativa fase de su existencia, es cuando se las empieza realmente a comprender y apreciar.
Están los hombres de la Venezuela de hoy trabajando también para el futuro, como estos monjes franciscanos de ayer, de un ayer que tiene la duración de cientos de años hicieron en Píritu. Pero con la grande, inmensa satisfacción de una mirada que se pierde en dos dimensiones: a lo largo y ancho del futuro y a lo hondo de la Historia, la que queda hacia atrás y la que se está haciendo para el mañana.

domingo, 26 de mayo de 2019

Coloquio en Navarra sobre Eduardo de Guzmán


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Presentamos este coloquio sobre el insigne periodista republicano Eduardo de Guzmán, comandado por la periodista de Onda Cero Marisa Lacabe y con la participación de Chema Menéndez, autor y director del documental Eduardo de Guzmán, El literato Anarquista. Dicho coloquio se celebró durante el festival de cine memorialista Imágenes con Memoria, organizado por el Gobierno de Navarra en abril de 2019.

viernes, 19 de abril de 2019

Presentación en Navarra del documental Eduardo de Guzmán, El Literato Anarquista

Diseño Agencia Febus.

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Presentamos en exclusiva la presentación y posterior coloquio a cargo de la periodista de Onda Cero Marisa Lacabe del documental Eduardo de Guzmán, EL literato Anarquista, celebrados, en Pamplona, en los cines Golem Yamaguchi, durante el festival cinematográfico memorialístico Imágenes con Memoria, organizado por Blanca Oria y auspiciado por el Instituto de la Memoria del Gobierno de Navarra.

jueves, 17 de enero de 2019

Proyección del documental Eduardo de Guzmán, El Literato Anarquista

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El próximo domingo 27 de enero a las 12h:00 en la librería Lamalatesta, situada, en la calle Jesús y María 24, en el madrileño barrio de Tirso de Molina, tendrá lugar la proyección del documental Eduardo de Guzmán, El Literato Anarquista, una de las figuras intelectuales más relevantes del anarquismo y del periodismo durante la segunda república.
Habrá una presentación coordinada por Manuel Blanco Chivite, editor de la obra literaria de Eduardo de Guzmán, y un coloquio con Chema Menéndez A. Febus, presidente de la Agencia Febus y director y productor del mencionado documental.

Vídeo de Chema Menéndez A. Febus hablando de Eduardo de Guzmán para la Ruta de "El Chato":

miércoles, 9 de enero de 2019

Exposición sobre Pablo Iglesias, el fundador del PSOE

En la exposición podremos ver fotografías históricas como esta de 1918. Foto Febus.
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Ayer se inauguró en la sala de exposiciones de la Junta Municipal de Usera, ubicada en la calle Rafaela Ybarra, 41, en Madrid, una interesante exposición que recoge la vida de Pablo Iglesias, fundador del PSOE, en 1879, en el famoso restaurante Casa Labra de Madrid.
Dicha exposición ha sido organizada por la Fundación Pablo Iglesias y ha contado con la colaboración del Grupo Municipal Socialista de Usera, de la Agrupación del PSOE de Usera y del diputado Rafael Simancas que ha actualizado todos los textos originales de Luis Gómez Llorente.  
La mencionada muestra durará hasta el 31 de enero y presenta material historiográfico de enorme valor y, en ocasiones, desconocido no solo del mencionado dirigente socialista sino también de otros compañeros de partido, de mujeres que fueron pioneras en la lucha de derechos fundamentales y de la prensa y momentos relevantes de la época, entre otras cosas.

Otra fotografía de la exposición. Foto Febus.

Cerca de 20 paneles como este forman la interesante exposición. Foto Febus.

martes, 1 de enero de 2019

Vídeo del homenaje a Eduardo de Guzmán en Villada

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Presentamos un resumen del homenaje al insigne escritor y periodista palentino Eduardo de Guzmán (1908-1991), uno de los intelectuales más relevantes de la segunda república, celebrado el 29 de diciembre de 2018 en el Centro Cultural de Villada (Palencia), su localidad natal y organizado por CNT Palencia con la colaboración del Ayuntamiento de Villada y la participación de José Antonio Alonso Ciruelo, alcalde del Villada y Chema Menéndez A. Febus, presidente de Agencia Febus y autor de "El Chato", miradas de una época y  La epopeya de "El Chato"que presentó su documental  "Eduardo de Guzmán, El Literato Anarquista".

jueves, 27 de diciembre de 2018

Homenaje de Eduardo de Guzmán en Villada


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El próximo sábado, a las 17h:00, en el Centro Cultural de Villada (Palencia), tendrá lugar un homenaje al ilustre escritor y periodista republicano Eduardo de Guzmán Espinosa (Villada 1908- Madrid 1991), uno de los más importantes intelectuales de la segunda república. 
Dicho evento está organizado por los compañeros de CNT Palencia y el Ateneo Libertario Eduardo de Guzmán y contará con la presencia de Chema Menéndez A. Febus, escritor y presidente de la Agencia Febus, que presentará su documental Eduardo de Guzmán, El Literato Anarquista, parte primera, que este año fue seleccionado para la Muestra Internacional de Cine de de Palencia y para el Encuentro de Cine Libertario de Aranjuez y que narra la vida del mencionado periodista desde su nacimiento hasta el fin de la guerra civil española momento en que fue capturado por las tropas franquistas y llevado al campo de concentración de Albatera, ubicado en la región levantina.

Chema Menéndez en la presentación de su documetal en la Muestra Internacional de Cine de Palencia 2018. Foto Febus.

viernes, 21 de diciembre de 2018

Paca Sauquillo y Chema Menéndez en la Cadena Ser

"El Chato", mirada de una época
La epopeya de "El Chato"

Presentamos la sección de Memoria Histórica en el programa "Hoy por Hoy Madrid" de la cadena Ser, conducido por Elena Jiménez y Miriam Soto y con la intervención de Paca Sauquillo y Chema Menéndez que recuperan la historia de los periodistas republicanos durante la guerra civil española.

viernes, 19 de octubre de 2018

Febus en el Congreso Internacional de la Guerra Civil

Chema Menéndez Febus durante el congreso.


Ayer, se celebró la primera jornada del Congreso Internacional Narrativa de la Guerra Civil en el Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca.
Entre los participantes destacaron, entre otros: Maryse Bertrand de la Universidad de Montréal que presentó un compendio sobre la evolución de la novela desde el comienzo de la guerra civil hasta nuestros días; Antonio Plaza, catedrático, escritor e historiador, que habló de la periodista y escritora Luisa Carnés y de su obra Cuentos completos; y Juan Manuel Menéndez, escritor, investigador, documentalista y entrenador personal, conocido como Chema Menéndez A.  Febus ya que preside la Agencia Febus, organización sin ánimo de lucro destinada a recuperar a intelectuales de la Segunda República, que deleitó a los presentes con una semblanza muy sintetizada de su abuelo Jaime Menéndez, “El Chato”, sin leer nada lo que hizo muy amena la escucha.
El cartel, parte del programa oficial y la acreditación del nieto de "El Chato".

Febus contó que su abuelo nació, en 1901, en Sobrerriba, una aldea de apenas 100 habitantes de la parroquia de Cornellana (Asturias), que era hijo del maestro de la zona, asunto que le marcó en su enorme curiosidad por la cultura, que le apodaron “Chato” por su nariz de boxeador y que con 18 años decidió emigrar a Cuba para cumplir su sueño de llegar a ser periodista en Nueva York. Allí, en Cuba estudió de forma autodidacta todo tipo de cuestiones relacionadas con el periodismo e idiomas hasta el punto de hablar inglés mejor que el español.
En 1925 “El Chato” llegó a dirigir el diario "La Prensa", primer periódico escrito en castellano de los EEUU y entró a formar parte de la prestigiosa redacción de "The New York Times,",convirtiéndose en el primer español en conseguir dicha gesta. 
En 1931 fundó junto con otros intelectuales una alianza de republicanos españoles residenciados en Nueva York, siendo uno de los puntales de su órgano oficial: "España Republicana", donde colaboraron, entre otros Manuel Azaña, Salvador de Madariaga o Gregorio Marañón.
En 1932 fue enviado por Herbert Matthews, gran factótum de "The New York Times", a Madrid como corresponsal de la organización que englobaba a la mayoría de periódicos americanos: NANA. Poco después entró a colaborar en las más prestigiosas publicaciones de la época, entre ellas el diario "El Sol" que llegó a dirigir. En aquellos años se codeó con lo más selecto de la intelectualidad: María Teresa León, Luis Carnés, André Malraux, Ernest Heminguay, Rafael Alberti o Federico García Lorca.
Durante la guerra comandó durante un breve periodo la presidencia de la Agrupación Profesional de Periodistas, conocida también como la Asociación de la Prensa de Madrid.
Después de la contienda fue hecho prisionero en Alicante al igual que otros periodistas como Eduardo de Guzmán o Manuel Navarro Ballesteros. Salió en libertad provisional en 1944, creando una célula clandestina de resistencia contra la dictadura franquista desde su puesto de agregado de prensa de la embajada de EEUU en Madrid.
En 1946 debido a la presión policial “El Chato” tuvo que exiliarse a Tánger, continuando su labor de zapa desde su puesto de redactor jefe del diario "España" y colaborando en otra célula clandestina opositora al régimen.
En 1957 regresó a Madrid, trabajando en publicaciones tan prestigiosas como "Mundo" o "Política Internacional" y siguiendo su lucha contra el régimen en otra célula clandestina y en sus famosas tertulias del restaurante Casa Labra.
Todo esto y alguna cosa más contó el nieto de “El Chato” durante su exposición, al final respondió a algunas preguntas de los asistentes y fue felicitado públicamente por su trabajo por uno de ellos que era el catedrático anteriormente citado Antonio Plaza.

domingo, 30 de septiembre de 2018

"El Chato" y la cárcel franquista de Aranjuez

El nieto de "El Chato" en la entrada de lo que fue la prisión franquista de Aranjuez. Agencia Febus.
En el siguiente vídeo Chema Menéndez, autor de "El Chato", miradas de una época, explica el periplo de su abuelo Jaime Menéndez "El Chato" en la prisión central de Aranjuez que fue centro penitenciario de presos republicanos, en los años 40, bajo el yugo opresor de la dictadura franquista.
            

Curiosamente después de grabar este vídeo y gracias a la mediación de la compañera Macarena Peche Villaverde, Chema Menéndez ha conseguido entrar en el mencionado convento y de manera casi clandestina, todo un milagro, realizando algunas fotografías del interior que a continuación compartimos junto con otras del exterior.

Parte lateral del convento. Agencia Febus.
Por esa ventana asomaban los presos políticos republicanos en los años 40. Agencia Febus.



El libro "El Chato", miradas de una época y otra ventana del convento.Agencia Febus. 
El nieto de "El Chato" en la entrada interior del convento.Agencia Febus.


A la izquierda de ese pasillo estaban las celdas de los presos republicanos. Agencia Febus.

Una celda de unos 6 metros cuadrados donde anduvieron hacinados más de una docena de presos. 

Otra de las galerías del convento con las celdas que albergaron a cientos de presos republicanos. 


    







martes, 11 de septiembre de 2018

El documental de Eduardo de Guzmán en el encuentro de cine libertario


El próximo día 29 de septiembre, a las 18h:30, en Centro Cultural Isabel de Farnesio, aula 17, situado en la calle Capitán, 39 en Aranjuez, tendrá lugar la proyección del documental de Chema Menéndez A. Febus que ya fue seleccionado para el festival internacional de cine de Palencia "Eduardo de Guzmán, El Literato Anarquista".
Este trabajo narra la vida de Eduardo de Guzmán Espinosa, periodista, escritor, una de las máximas figuras del periodismo y del anarquismo español en el siglo XX y que, por desgracia, fue preso político durante la dictadura franquista en los campos de concentración de Los Almendros y Albatera, en el centro de tortura de la policía de la calle Almagro de Madrid y en otros presidios como el de Yeserías.
Al final del documental habrá una mesa redonda con Chema Menéndez, director y productor del docmental, y con el intelectual y editor Manuel Blanco Chivite que ha reeditado 4 libros del mencionado literato anarquista.




miércoles, 27 de junio de 2018

Fallece "Mayito", el último fotoperiodista de la Segunda República

El fotógrafo Julio Mayo Souza. Foto Agencia Febus.
El fotógrafo Julio Mayo Souza en 2008. Foto Agencia Febus.
La familia del fotógrafo Julio Mayo Souza, "Mayito", nos acaba de confirmar su fallecimiento por muerte natural a los 100 años en México, país que le adoptó al finalizar la guerra civil española.
Hace ya unos años tuve el honor de ser testigo de uno de los actos más importantes de mi vida pero, por desgracia, injustamente olvidado por los medios de comunicación. Nunca entenderé como eventos de estas características pasan totalmente desapercibidos a la gran mayoría de este país, teniendo gran culpa de esto los ya mencionados medios de comunicación que parecen omitir en sus noticiarios casi todo lo que huela a Segunda República. Ese acto fue un homenaje, celebrado el 11 de agosto de 2008, en la Coruña, en la Casa de Cultura de Caixa Galicia, al insigne intelectual Julio Mayo, "Mayito", fotoperiodista de la agencia fotográfica "Fotos Mayo", que nutrió gran parte de la prensa republicana. El mencionado acto contó con la presencia de César Antonio Molina, por aquel entonces ministro de cultura, que destacó la gran profesionalidad del homenajeado y su lucha por las libertades. 

Los tres hermanos Mayo; Paco, Julio y Cándido, en México, en 1947.
Los tres hermanos Mayo: Paco, Julio y Cándido, en México, en 1947. Foto Gentileza de Julio Mayo, digitalizada por Agencia Febus.
Aquel día se presentó también una exposición de fotografías de la Guerra Civil  de la mencionada agencia “Fotos Mayo”, organizada por Xurxo Lobato, periodista especializado en temas historiográficos. Los presentes pudimos deleitarnos con una magnífica selección de reproducciones, de gran tamaño, del trabajo de los tres hermanos mayo, los tres fotógrafos de la mencionada agencia: Paco, Julio y Cándido.

Una de las foto más famosas de
Una de las fotos más famosas de "Foto Mayo": La puerta del Sol en la Guerra Civil. Foto gentileza de Julio Mayo, digitalizada por Agencia Febus.
Julio Mayo Souza nació, en A Coruña, en el octubre rojo de 1917. De joven, ya en Madrid, empezó a colaborar en la agencia “Foto Souza” que fundó su hermano Paco. Pronto cambió su nombre por “Foto Mayo” tras las presiones sufridas por retratar los acontecimientos de la Revolución de Asturias (1934). Julio Mayo, desde aquel momento, ingresó, por convicción, en las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU). Con 17 años se enroló en la 43 Brigada Mixta, emplazada en la Casa de Campo de Madrid, para defender a la República de la invasión fascista. Pasó por los frentes de Guadarrama, Guadalajara, Belchite o Teruel, y alcanzó el grado de Teniente. Conoció a la élite intelectual, militar y política en el momento que “Foto Mayo” se convirtió en la agencia de fotografía más importante de la Segunda República . Sus instantáneas eran publicadas en gran prensa republicana: “El Sol”, “La Voz”, “Política”, “ABC”, “Estampa”, “Mundo Obrero”, “Claridad”, “El Socialista”, “Crónica”, etc. 


Esta foto fue tomada por Hermanos Mayo a mis abuelos y a mi padre, en Madrid, en 1938, cuando mi abuelo Jaime Menéndez, "El Chato", era director del diario "El Sol".
Instantánea de
Instantánea de "Foto Mayo" de la guerra civil. Foto gentileza de Julio Mayo, digitalizada por Agencia Febus.
Al finalizar la guerra civil Julio Mayo fue hecho prisionero en el campo de concentración de Los Almendros y Albatera. Poco después logró escapar de allí y, tras un tiempo en Madrid, fue nuevamente arrestado y torturado.  Al final pudo salir de la cárcel pero, esta vez, decidió exiliarse a México DF. Allí, le esperaba su familia. Y allí, junto a sus hermanos, fundó -de nuevo- la agencia esta vez con el nombre de “Hermanos Mayo”, que llegó a ser una de las más importantes de Hispanoamérica.


Soldados Republicanos, guerra civil,
Soldados Republicanos en la guerra civil, "Foto Mayo". Foto gentileza de Julio Mato, digitalizada por Agencia Febus.
Sirvan estas líneas para no olvidar a Julio Mayo, "Mayito" que fue hasta hoy el último superviviente de una saga, una saga de maestros en fotoperiodismo, un saga de maestros en la defensa de las libertades y cuyo trato hacia mi fue encomiable y digno de lo que fue: un gran compañero.  

Presos políticos en 1934, haciendo la estrella y levantando el puño, en la cárcel modelo de Madrid. Foto gentileza de Julio Mayo, digitalizada por Agencia Febus.
Presos políticos en 1934, haciendo la estrella y levantando el puño, en la cárcel modelo de Madrid, "Foto Mayo". Foto gentileza de Julio Mayo, digitalizada por Agencia Febus.
Julio Mayo y César Antonio Molina, ministro de cultura en 2008, durante el homenaje. Foto Agencia Febus.
Julio Mayo y César Antonio Molina, ministro de cultura en 2008, durante el homenaje. Foto Agencia Febus.
Os invitamos a ver este vídeo, realizado por la Agencia Febus, entrevistando a Julio Mayo:




Para terminar os invitamos a leer en este enlace otras palabras más personales de un servidor en honor de Julio Mayo, "Mayito":

Mi recuerdo personal a Julio Mayo, "Mayito"

domingo, 13 de mayo de 2018

Manifiesto de los periodistas republicanos en el "Heraldo de Madrid"

El Heraldo de Madrid del 3 de abril de 1933.

Agencia Febus

Aquí tenemos el primer manifiesto de los periodistas republicanos que se publicó en la prensa madrileña y que reivindicaba la figura de Arturo Menéndez, un relevante militar que hasta ese momento había defendido con ejemplaridad a la república de diversos elementos subversivos que intentaron derrocarla.
El rotativo en donde se publicó el mencionado manifiesto fue el Heraldo de Madrid, uno de los más relevantes de aquel momento, cercano a los postulados de Izquierda Republicana, estaba dirigido por Manuel Fondevila Cruixent y que contaba con plumas tan ilustres como las de Carmen de Burgos, la primera mujer redactora de España, Luis Bello, José Echegaray, Luis Morote, César González Ruano o Manuel Chaves Nogales.

Luis Bello, una de las eximias plumas de El Heraldo de Madrid. Foto de "El Chato", miradas de una época.

Tras finalizar la guerra civil española, es decir, en periodo de paz, los redactores del Heraldo de Madrid Vicente Ramón, Eduardo Castro, Santiago de la Cruz y Federico de la Morena entraron a formar parte de la extensa, mejor dicho, extensísima nómina de presos políticos de la España de Franco.
Pero regresemos al manifiesto, entre los firmantes aparecen algunos de los periodistas republicanos de izquierdas más relevantes de entonces, profesionales que quisieron dar un paso firme de compromiso leal a la República como, por ejemplo, Fernando Sánchez Monreal, alma mater de la Agencia Febus (la original) y la agencia ALPES y Jaime Menéndez, "El Chato", entonces corresponsal de la North American Newspaper Alliance y colaborador de las mencionadas agencias. Ambos también fueron víctimas de la barbarie franquista. Al primero le fusilaron junto a Luis Díaz Carreño, redactor de El Sol, el 14 de septiembre de 1936 y al segundo le detuvieron junto a Manuel Navarro Ballesteros, Eduardo de Guzmán y otros compañeros al finalizar la guerra y anduvo durante un lustro por diversos campos de concentración y otros presidios franquistas de triste recuerdo.

Algunos de los periodistas republicanos víctimas de la represión franquista. 



martes, 1 de mayo de 2018

El Chato, miradas de una época, un libro imprescindible

El libro recupera a "El Chato" y a muchas mujeres del movimiento feminista de la 2ª República. Foto Febus.

Acaba de publicarse el libro El "Chato", miradas de una época de la editorial libros.com que funciona con el sistema de crowdfunding, es decir, para que se llegue a editar un trabajo se debe conseguir que un número determinado de personas aporten una cantidad de dinero suficiente para su publicación.
Así pues tras un duro trabajo de la editorial y del autor, nieto de "El Chato", se consiguió el objetivo para que ahora podamos todos disfrutar de esta joya historiográfica.
El autor Juan Manuel Menéndez, conocido como Chema Menéndez A. Febus, ya publicó en 2009 otro trabajo también sobre su abuelo: La epopeya de "el Chato", una biografía ficción donde en primera persona, respetando la retranca asturiana de su abuelo, reflejó la vida de este ilustre intelectual. 
Aquel libro tuvo varias presentaciones, una de ellas, tuvo lugar en la Asociación de la Prensa de Madrid y contó con la participación del escritor Jorge Martínez Reverte que recalcó que le resultó totalmente revelador, especialmente el exilio de Tánger por el gran trabajo de documentación. 
También en ese acto participó Fernando González Urbaneja, escritor, periodista y entonces presidente de la mencionada asociación que comentó que el libro le pareció muy interesante pero lanzó el guante para que alguien escribiese un trabajo sobre "El Chato" desde una perspectiva más periodística y, por ende, más preciso y riguroso.

Chema Menéndez, González Urbaneja y Martínez Reverte, presentación de La epopeya de "El Chato", en la APM, en 2009.
Bien, aquel día, el nieto de "El Chato" pensó: "tomo nota señor Presidente".
Y como resultado de dicho pensamiento hoy, tenemos en nuestras manos El "Chato", miradas de una época, un trabajo que es una precisa, minuciosa y periodística semblanza del salense Jaime Menéndez, "El Chato" (1901-1969) que fue entre otras muchas cosas, en los años 20, en su periplo neoyorquino, el primer asturiano en comandar el diario La Prensa, primer rotativo escrito en castellano en los EE.UU., el primer español en formar parte de la prestigiosa redacción de The New York Times, uno de los socios fundadores de la Alianza Republicana Española de Nueva York y de su revista España Republicana, donde colaboró, y luego, en los años 30, en la España republicana, corresponsal de la North American Newspaper Alliance (organización a la cual pertenecía The New York Times), redactor o colaborador de las más ilustres publicaciones, entre ellas Leviatán, Cruz y Raya, El Sol, Mundo Gráfico, Ciudad, Política, La Voz, Mundo Obrero, Estampa o Spanih Revue y de las agencias ALPES o Febus y autor de los libros: Vísperas de catástrofe y Alemania en pie.
"El Chato" como redactor de deportes de The New York Times.  Foto de "El Chato", miradas de una época.
Durante la guerra civil española ocupó los cargos de Presidente de la Agrupación Profesional de Periodistas, de redactor jefe de propaganda del gobierno republicano, de director del diario El Sol y el de comisario de brigada para seguir de cerca los pasos que iban dando algunos altos cargos militares de los que se sospechaba que iban a traicionar al gobierno republicano como es el caso del Coronel Casado.
Al finalizar la mencionada contienda fue hecho prisionero en el puerto de Alicante. Pasó por varios campos de concentración, entre ellos el de Los Almendros, el ubicado en la plaza de toros de Alicante o el ubicado en el Castillo de Santa Bárbara y por otros presidios como la prisión central de Aranjuez, Porlier o Yeserías. 
Estando en cautiverio "El Chato" escribió el libro The Jail, escrito en un inglés antiguo para evitar problemas, cuyas hojas las sacaban a escondidas su hijo Jimmy y su mujer Avelina Ranz. Un trabajo encomiable que rescata las duras y crueles vivencias de aquel periplo y que su nieto recupera en pequeños pincelazos en este trabajo lo que le da un gran valor historiográfico.
En las diferentes cárceles donde anduvo dio auténticas clases magistrales de diferentes materias a otros reclusos, siendo, además, uno de los puntales en la organización clandestina de la resistencia antifranquista, trabajando con tesón para la unión de todas las izquierdas.
Artículo de "El Chato" de la revista republicana Ciudad. Foto de "El Chato", miradas de una época.
En 1944 "El Chato", gracias a la mediación de sus amigos americanos, entre ellos Mr. Bonsal o Sidney Wise y el historiador Pedro Laín Entralgo salió en libertad y le contrataron como agregado de prensa de la embajada de EE.UU. en Madrid. Desde allí, fue el pilar fundamental de una de las más increíbles células clandestinas de resistencia contra la dictadura, llegando incluso a usar las imprentas de la mencionada embajada para imprimir periódicos como El Mundo Obrero.
En 1946 bajo la connivencia de la emabajada de EE.UU. en Madrid, Gregorio Corrochano, director entonces del diario España de Tánger y el entramado clandestino antifranquista partió con su familia a dicha ciudad africana que entonces era internacional. Allí, siguió su lucha contra la dictadura desde el el mencionado rotativo, sus correnponsalías de prensa y, como no, desde otra célula clandestina del PCE.
En Tánger anduvo hasta que en 1957 consiguió los avales pertinentes para regresar a Madrid donde continuó su labor de zapa contra Franco, desde revistas como Mundo, desde sus tertulias de Casa Labra, desde el Instituto de Estudios Políticos o desde otra célula clandestina.
Falleció de cáncer en 1969 y, sin duda, fue uno de los principales valedores del aperturismo político en España y de la democracia que hoy disfrutamos.
Cubierta Política de 1936, en la foto vemos a André Malraux y a "El Chato". Foto de El Chato Miradas de una época.
Este libro además de la mencionada semblanza de Jaime Menéndez contiene más un centenar de fotografías, muchas de ellas inéditas, de documentos históricos, artículos, periódicos y de sus amigos, entre ellos Luisa Carnés, Maria Teresa León, Dolores Ibárruri, Gerda Taro, Ernest Hemingway,  John Dos Passos, Rafael Alberti, Miguel de Unamuno, Federico García Lorca, Valle-Inclán, Eduardo de Guzmán, etc.
Por todo esto recomendamos la lectura y el estudio de "El Chato", miradas de una época, sin duda, un libro imprescindible.
El nieto de "El Chato" en el homenaje a las víctimas del Franquismo 2018. Foto Emma Nogueiro.

Para terminar me gustaría hablar del nieto de "El Chato". Nació, en Madrid, en 1968, estudió, gracias a la mediación del escritor francés André Malraux, en Liceo Francés de Madrid, y es escritor, fotoperiodista, investigador, documentalista, entrenador personal y culturista natural. Tiene un podio en el mundial de 2017. Sus trabajos memorialistas han formado parte de los cursos de verano de la Universidad de Alcalá de Henares, de los de la Universidad de Oviedo, del Festival de Cine Español de Tánger, del Festival Internacional DocumentaMadrid, del Festival de Cine Internacional El Ojo Cojo o de la muestra Internacional de cine de Palencia 
En 2008 fundó la Asociación Agencia Febus, sin ánimo de lucro, para rescatar a intelectuales de la segunda república y franquismo.