viernes, 19 de octubre de 2018

Febus en el Congreso Internacional de la Guerra Civil

Chema Menéndez Febus durante el congreso.
Foto Mary Meaño, colaboradora Agencia Febus.

Ayer, se celebró la primera jornada del Congreso Internacional Narrativa de la Guerra Civil en el Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca.
Entre los participantes destacaron, entre otros: Maryse Bertrand de la Universidad de Montréal que presentó un compendio sobre la evolución de la novela desde el comienzo de la guerra civil hasta nuestros días; Antonio Plaza, catedrático, escritor e historiador, que habló de la periodista y escritora Luisa Carnés y de su obra Cuentos completos; y Juan Manuel Menéndez, escritor, investigador, documentalista y entrenador personal, conocido como Chema Menéndez A.  Febus ya que preside la Agencia Febus, organización sin ánimo de lucro destinada a recuperar a intelectuales de la Segunda República, que deleitó a los presentes con una semblanza muy sintetizada de su abuelo Jaime Menéndez, “El Chato”, sin leer nada lo que hizo muy amena la escucha.
El cartel, parte del programa oficial y la acreditación del nieto de "El Chato". Foto Mary Meaño, Agencia Febus. 

Febus contó que su abuelo nació, en 1901, en Sobrerriba, una aldea de apenas 100 habitantes de la parroquia de Cornellana (Asturias), que era hijo del maestro de la zona, asunto que le marcó en su enorme curiosidad por la cultura, que le apodaron “Chato” por su nariz de boxeador y que con 18 años decidió emigrar a Cuba para cumplir su sueño de llegar a ser periodista en Nueva York. Allí, en Cuba estudió de forma autodidacta todo tipo de cuestiones relacionadas con el periodismo e idiomas hasta el punto de hablar inglés mejor que el español.
En 1925 “El Chato” llegó a dirigir el diario "La Prensa", primer periódico escrito en castellano de los EEUU y entró a formar parte de la prestigiosa redacción de "The New York Times,",convirtiéndose en el primer español en conseguir dicha gesta. 
En 1931 fundó junto con otros intelectuales una alianza de republicanos españoles residenciados en Nueva York, siendo uno de los puntales de su órgano oficial: "España Republicana", donde colaboraron, entre otros Manuel Azaña, Salvador de Madariaga o Gregorio Marañón.
En 1932 fue enviado por Herbert Matthews, gran factótum de "The New York Times", a Madrid como corresponsal de la organización que englobaba a la mayoría de periódicos americanos: NANA. Poco después entró a colaborar en las más prestigiosas publicaciones de la época, entre ellas el diario "El Sol" que llegó a dirigir. En aquellos años se codeó con lo más selecto de la intelectualidad: María Teresa León, Luis Carnés, André Malraux, Ernest Heminguay, Rafael Alberti o Federico García Lorca.
Durante la guerra comandó durante un breve periodo la presidencia de la Agrupación Profesional de Periodistas, conocida también como la Asociación de la Prensa de Madrid.
Después de la contienda fue hecho prisionero en Alicante al igual que otros periodistas como Eduardo de Guzmán o Manuel Navarro Ballesteros. Salió en libertad provisional en 1944, creando una célula clandestina de resistencia contra la dictadura franquista desde su puesto de agregado de prensa de la embajada de EEUU en Madrid.
En 1946 debido a la presión policial “El Chato” tuvo que exiliarse a Tánger, continuando su labor de zapa desde su puesto de redactor jefe del diario "España" y colaborando en otra célula clandestina opositora al régimen.
En 1957 regresó a Madrid, trabajando en publicaciones tan prestigiosas como "Mundo" o "Política Internacional" y siguiendo su lucha contra el régimen en otra célula clandestina y en sus famosas tertulias del restaurante Casa Labra.
Todo esto y alguna cosa más contó el nieto de “El Chato” durante su exposición, al final respondió a algunas preguntas de los asistentes y fue felicitado públicamente por su trabajo por uno de ellos que era el catedrático anteriormente citado Antonio Plaza.

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